Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

sábado, 20 de septiembre de 2014

Error # 11 (Lectura)

Allí estaba otra vez.
            Mientras leía en el diario las noticias de siempre, sentía que lo observaban. Pero, también, sabía, que estaba solo allí. Principalmente porque se sabía encerrado en el baño de la oficina, en uno de los cubículos individuales, para poder estar tranquilo y a salvo de miradas indiscretas. Por lo que la sensación de que unos ojos ajenos a los propios se clavaban sobre su nuca era fruto de su aburrida imaginación.
            Ni siquiera llegaron a ser cinco los minutos de paz que la sensación, desagradable en su insistencia, regresó. Pareciera que con más fuerza, pero eso quizá se debiera a que allí había menos espacio. Y el sudor que corría por su espalda ocupó, también, sus manos y su frente. Como si el mantener la calma fuera la mayor de los esfuerzos que realizara nunca.
            Y allí estaba.
            Ni siquiera se atrevía a levantar la mirada temiendo encontrarse con el espía secreto asomándose del otro lado del separador de madera artificial. Sabía que el cubículo siguiente estaba vacío y, aún así, no se atrevía a mirar.
            Concentrándose en la noticia que intentaba leer, renegó de la realidad y de cualquier otra situación que a ella lo conectara. Allí dentro podía suceder cualquier cosa que él, solamente él, podría controlar cuanto sucediera y hacer lo que quisiera.
            Lo que fuera, menos levantar la mirada y descubrir al espía. Ese placer jamás se lo daría a quien fuera que le perseguía con tanta insistencia. Por eso, con suma paciencia y tranquilidad, dio vuelta la página, como si allí dentro no sucediera nada de nada, porque así era, así lo creía.
            Podía ignorar cualquier cosa.
            Nada era importante, sólo lo que le llevara allí. Leer en secreto las noticias, hurtándole a su empleador los preciados minutos de lectura. Un acto de rebelión pasajera y sin importancia, pero suyo.
            Ese leve y prolongado pinchazo que sentía en la nuca, junto con el adormecimiento paulatino que sentía en todo el cuerpo, y que crecía minuto a minuto, no era, en verdad, importante.
            Si los ojos no se le cerraran, pero sabía que pronto terminaría de leer la noticia que tanto le interesaba y volvería al trabajo sin más dilaciones.
            Sólo los cerraría un instante, a sus ojos.
            Sólo…
            …unos…
            …instantes…
            …nada…
            …más…

9 comentarios:

José A. García dijo...

Por algo nunca voy al baño en horario de trabajo...

Saludos

J.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Podría ser más cierto de lo que imaginas, salvo que tu imaginación sea más de lo que yo imagino. Está el tema de los drones, con cámaras incorporadas.

Martha Barnes dijo...

Me confunde un poco esta narración!¡El hombre tenía cargo de conciencia por tener un rato de ocio,o estaba a punto de tener un ataque cerebral yyy es sabido que un pensamiento, una mirada fuerte se siente y molesta.. ,,,pero,,,quién y desde donde lo miraban,,¡buen argumento para una historieta!!!!Cariños Martha

José A. García dijo...

Más que drones o ataques cerebrales, estaba pensando más en una picadura de araña, de esas que son bien peludas y venenosas... Pero bueno, la interpretación es libre.

Gracias por los comentarios.

J.

serafin p g dijo...

un poquito paranoico este lector de noticias
salute José!

Sera

censurasigloXXI dijo...

Quiero pensar que era soltero.
Si ese era un acto de pequeña rebeldía, pobre hombre; me recuerda a las ancianas que no las dejan comer dulce y esconden un caramelo en el bolsillo.

También pensé en un bicho peludo que le picaba el cogote y que esos ojos eran su conciencia...

Me gusta dar vueltas a tus textos. Gracias.

Verónica

Silvi Rivoira dijo...

todo eso le pasa por subestimar "el momento".
Ir al baño es un momento de "bendición" que no se puede interrumpir con leer un texto o hacer varias cosas.Tiene que leer a Henry Miller en "leer en el retrete".Si usted necesita estar en paz, no ser observado y tranquilidad llevese el libro al bosque.

la MaLquEridA dijo...

Hubiera ido con un amiguito y su paranoia no aparecería digo yo.


Abrazo

taty dijo...

Bueno, es que no hay acto de rebelión que venga sin culpa, sea robarse unos minutos en el baño o comenzar una guerra!

Grato pasar por acá.

Abrazos!