Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
...
Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

martes, 24 de junio de 2014

Elefantástico

Esto que les cuento sucede antes de la llegada del elefante que, como sabrán, se convirtió en la única medida de nuestro tiempo.
            La noche, anteriormente, nunca se medía por el sueño del elefante.
            El verano comenzaba el día en que el elefante se arrojaba agua con la trompa sobre el lomo por primera vez, y culminaba como ya todos saben.
            Los casamientos que se hicieron siguiendo la rutina del elefante fueron los más duraderos, los que nunca se rompieron; eran relaciones de dos en las que nunca hubo discusión alguna, como si fueran, realmente, uno.
            Oh, si. Era muy bello el mundo entonces. Pero antes de su llegada también lo era. Cuando medíamos el tiempo con otras técnicas, otros modos, y convivíamos en un sordo enfrentamiento entre todos nosotros.
            El llamado de su bramido calma nuestras almas guerreras. Antes no había tal cosa. Luego hubo un elefante. Más tarde llegaron los cazadores.
            Si. Sé que ustedes también los recuerdan. Querían marfil y nos ofrecían toneladas de monedas de papel a cambio de que le dijéramos dónde habíamos conseguido a nuestro elefante.
            Un ejemplar magnífico, macho, espléndido, reproductor y con los colmillos más grandes jamás vistos en ésta parte del mundo.
            Decían que quizá fuera el último.
            También podía ser el primero, no comprendían la diferencia.
            Para el caso, era casi lo mismo. Y, el dinero, era mucho y necesario.
            ¿De dónde había venido? ¿De qué rincón de la selva infecta de mosquitos asesinos y plantas comehombres? ¿De dónde? Querían sus colmillos, su marfil, sus pelos para hacer talismanes.
            Pero querían, también, saber cómo había aprendido a hablar nuestro idioma.
            Algo que, ni siquiera él mismo, podía decirlo.

10 comentarios:

José A. García dijo...

No sé a ustedes, pero a mí me gustaría tenerlo como amigo.

Al menos antes del sacrificio, se entiende. Nunca aprendí a tocar el piano.

Saludos

J.

Belén Be dijo...

Uno de los animales más lindos de la tierra, y tan manoseado por el hombre...qué lástima.

la MaLquEridA dijo...

El mundo no esta preparado para la sabiduría elefantezca ni para tus conciertos de piano.

Tal vez mas adelante cuando el mundo deje de ser mundo y el marfil no sea codiciado por nadie.


Saludos

Martha Barnes dijo...

!Repámpanos!!!!!Todavía hay "gente"MMM!!!!!que quier matar esos seres fabulosos...yo me alegro cuando el tiro va en contra...y con los toreros y...por cualquiera a la que una bala le haga justicia,,Martha

Esilleviana dijo...

Está claro que a nuestro ex-monarca le cambió su reputación, popularidad y prestigio desde la ocasión en que éste decidió ir a Botsuana a cazar elefantes, acompañado de su amante, terminando con una cadera rota... total: un elefante puede hundir una monarquía consolidada jaja

un abrazo

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

los elefantes estuvieron a punto de darle la victoria a los cartagineses ante Roma.

Y estoy de acuerdo en que un elefante así puede ser un amigo.

Martha Barnes dijo...

Se me quedó en el tintero!!!!Los buitres son aves muy útiles y bienhechoras por el papel que cumplen en la naturaleza...no merecen que a algunos hombres se los compare con ellos!!!Martha

censurasigloXXI dijo...

Entre monarcas, pianos y elefantes verdes de grandes colmillos, me he perdido un poco...

La monarquía sigue en pie y lo seguirá mientras la prensa rosa presente a esos "abuelitos tan guapos", a las nenas rubitas tan sencillitas ellas, y la muchas madres quieran que sus hijas sean una marileti. La monarquía la tenemos porque nos la merecemos, por no saber plantarnos en una re-evolución cuando se nos impuso. Por volverlo aceptar ahora y cuando cambiarán las leyes para que entre la próxima monarca, y sino harán otra nueva ley para que lo sea el perro.

Prefiero seguir tocando la viola que aporrear teclas marfileñas...


Un abrazo, José, y helados de chocolate para todos.

El Titán dijo...

En las vacaciones de invierno nos vemos seguro...

Giovanna dijo...

Creo que por aquí también pasó. De pronto el tiempo es intenso y concienzudo.