Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
...

martes, 17 de diciembre de 2013

Planteo filo-psico-histórico

En la última revisión de nuestra sociedad sin fines de lucro ni motivos lúdicos de reunión, como recordarán, llegamos a la conclusión de que se cierne sobre nosotros un problema de muy difícil, por no utilizar el término imposible, solución.



            Nuestra denominación como grupo de intereses comunes nos ha llevado a aceptar la situación de qué hacer a partir de éste momento, a buscar soluciones, ideas o propuestas, para definir qué haremos a continuación. Reconociendo que muchas de las ramas de las disciplinas científicas actuales no pueden brindarnos ayuda alguna. ¿A qué debemos recurrir?
            Abrimos la sesión extraordinaria de hoy, en la que nos hemos dado cita la mayor parte de los miembros activos de nuestra Sociedad de Huérfanos Unidos para encontrar una respuesta a esa necesidad que la psicología señala como inherente a todo hombre. Señores, debemos decidir: ¿Qué hacemos con esa urgente necesidad de matar al padre? Porque, y en esto estamos todos de acuerdo, no podemos quedarnos con las ganas.

6 comentarios:

José A. García dijo...

Y, ya sabe, si alguien tiene alguna idea...

Saludos

J.

la MaLquEridA dijo...

Me costo dos años de matarlo en mi corazón pero no puedo acabar con su recuerdo, así pues, no tengo idea de como acabar con el.


Saludos

censurasigloXXI dijo...

¿Al padre de quién?... :)))

Melisa dijo...

Dependerá de cada quien...no?

José A. García dijo...

Malquerida: Yo tampoco tengo ni la menor idea de cómo hacerlo, por eso la pregunta.

Censuras: Al padre de cada uno, al arquetipo, al de la psicología (que no es Freud, vamos!)

Melisa: No lo sé. ¿Tú que opinas?

Saludos a las tres!!!

J.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Y su estuviera desarrollada la realidad virtual, sería una solución o por lo menos un paliativo.
Otra opcion, sería escribir un libro como Carta al padre, pero no todos tienen el talento de Kafka.