Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

domingo, 10 de febrero de 2013

Héroes


Los héroes no se han agotado, aunque ya no aparezcan en las portadas de las revistas; aunque hayan sido reemplazados por los mejores culos de la nación, están ahí.
   Escondidos, trasvestidos, modificados, con su interior podrido de tanta apariencia.
   Llevados por la inercia a fingir durante años algunos, durante décadas la mayoría, nadie los recuerda.
   Por eso no se los extraña porque cómo anhelar lo que no se sabe que se ha perdido.
   Son, apenas, amnésicos seres anónimos que se ignoran a sí mismos y ansían, aún sin saberlo, que alguien los recuerde. O que al menos se los mencione, como al pasar, en alguna conversación.
   Porque en sus nombres anidan sus poderes. O en eso quieren creer.


7 comentarios:

Alejo Z. dijo...

Silenciosos en las memorias de algunas personas docen que todavía permanecen riéndo de la realidad.
Un abrazo

P.D
Al ver la foto de la estatua a Juan Santamaría, la bola de piedra y el escudo de mi país no pude evitar dejar asomar una sonrisa. Un héroe militar de un país sin ejército. La ironía juega por todo lado.

Antonio dijo...

Heroísmo... Extraña palabra según quien la use, que abarca desde un sanguinario asesino hasta la bondad más absoluta del altruista y entregado a los demás... ¿Héroes o demonios?
Un saludo

Xindansvinto dijo...

Dice Marta Sanz que a veces para resistir hay que claudicar un poco, de la misma forma que para claudicar conviene ser fuerte. Sin heroísmos. Nos queda la esperanza de que claudicar no signifique lo mismo que resignarse y de que, cuando uno claudica porque no le queda más remedio —pagar la hipoteca, comprar el pan—, le vaya brotando en el centro de la médula espinal la preciosa y legítima semilla del rencor que, bien administrada, puede dar grandes frutos.

Como ella, nosotros seguimos oyendo las trompetas, pero en sordina. Salud.

censurasigloXXI dijo...

Muy buena conjunción entre cobardes y héroes.
A veces pienso que hay que hacer una masacre para que alguien te tenga en cuenta, porque las publicaciones, las investigaciones, las verdaderas tesis doctorales (que pueden contarse en España con los dedos de una mano), los avances científicos, el salvar vidas... todo ello pertenece a la raza de los olvidados o de los anónimos con los bolsillos vacíos. Otros se llevan la gloria o les glorifican por su cobardía; no olvidemos que quien mata es porque tiene miedo.

Un abrazo, compañero.

BEATRIZ dijo...

Y muchos son los super héroes de la vida diaria, José Antoni.

Bonito post.

Saludos.

Menteinvisible dijo...

O están en las cárceles...
Saludos

Esilleviana dijo...

Los héroes anónimos, que desconocemos existen y caminan entre nosotros. La última persona admirable, que me ha sorprendido es una chica que se llama Ada Colau. Si te apetece busca la intervención de este chica junto al representante de los bancos, los llamó asesinos...

Un abrazo
ps: lo siento, mis palabras y compromiso parece que quedó allá por diciembre, pero no encontré nada.