Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
...
Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

lunes, 16 de julio de 2012

Interminable

La de hace unos pasos, la rubia que camina frente a mí, la otra rubia un poco más adelante, la que crucé apenas salir de la casa, esa que tenía el suéter verde, y la del abrigo marrón que cruzó la avenida a mi lado. También, y como olvidarla, la morena que sonreía mirando el sol de la mañana, con la alegría jugando sobre su piel y la fantasía jugando en mi imaginación.
   Seis mil historias de amor inconcluso por día, tal vez más, tal vez menos; número arbitrario, sí, pero suficiente para darle forma a la idea. Mis ojos se enamoran a cada paso que doy, con cada mujer que se cruza con mi mirada, incluso aquellas que nada saben ni imaginan.
   Sobre todo ellas.
   La de la argolla en la nariz, la que trabaja en la panadería, la que paseaba aquel perro, y la que la acompañaba hablando por teléfono móvil. La que respondió a mis ojos con una mirada de desprecio. La de más allá, la de más acá, las que están cerca, y las inalcanzables.
   Todas, cada una de ellos, son mi amor imposible de concretar. Amor que nace, florece, muere y pasa al olvido en los pocos segundos que tarda una imagen en ser reemplazada por otra. Un parpadeo, como mucho dos.
   Y después hablan de que la esperanza no ha de morir jamás. Conmigo ha fracasado estrepitosamente, aunque mejoró con creces su habilidad para multiplicarse, para estar siempre latente.
   Aquella, la de las pecas; la de los rizos; la de las botas negras. Todas. Cada una de ellas.
  ¿Cómo puede soportar tanto un corazón? ¿Mi corazón?
   A veces creo que lo mejor sería arrancarme los ojos. Pero nadie me asegura que haciéndolo dejaría de ver las imágenes que se acumulan en mi memoria.
   Seis mil historias de amor.
   Inconclusas, todas, cada una de ellas.
   Para siempre, mientras la rueda sea rueda y se mantenga girando.

6 comentarios:

efa dijo...

sincero interludio...

así acudieron las palabras.
Salud!

menteinvisible dijo...

¡¡¡Hay!!!,cuanto gasto de energia evolutiva.
¿dónde irá toda esa lìbido desperdiciada?

saludos.

Sole dijo...

El INADI estaría orgulloso.
Comprendido por completo.
(Tristemente, peco de ser selectiva con los hombres, así que supongamos que mi promedio es la mitad del tuyo).
Muy linda nota, un abrazo grande.

Humberto Dib dijo...

Este tema que tratas hoy, en un momento de mi vida se había vuelto una obsesión: tantas historias de amor posible y yo que aprovechaba apenas 6 o 7 por semana. Por suerte me calmé, las cosas no me iban del todo bien de esa forma.
Un abrazo.
HD

censurasigloXXI dijo...

Es una forma simpática de ver la vida. llegará un momento en que esas botas, pecas, rubias y morenas se convertirán en materia descolorida e insípida porque tendrás el frasco de sal en tu mano. Y si no? Pues a seguir soñando que es gratis.

Un beso y cafelito mañanero.

Mista Vilteka dijo...

¿Dejará uno de ver sus obsesiones por la sola carencia de los ojos? ¡Qué buena pregunta haces! Yo creo que no. La que ve es la mente inasible y no la herramienta. Habrá que probar...

¡Saludos! F: