Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

viernes, 6 de mayo de 2011

Decadencia

Allí hay una pared. Imposible de ser vista, o tocada, en medio de tanta oscuridad. Pero la pared está allí, se siente, se hace presente. Ni una gota de viento distrae las hojas de los árboles. El leve murmullo del agua lejana es sólo eso, un murmullo. La pared está ahí, en algún lugar, cerca, casi al alcance, palpable pero al mismo tiempo lejana, intocable.
Las piernas y los brazos cansados por el tiempo se aúnan para inclinar el cuerpo avejentando hacia adelante, hacia la tierra. La última morada, junto a aquella pared.
Los ojos débiles, casi ciegos, muertos en parte detrás de las costras; los dientes flojos, moviéndose al ritmo de la respiración, y el ralo cabello de la coronilla estático, en la misma posición de siempre porque ni el huracán ha podido con ellos.
Aislado del mundo por sus sentidos arruinados, con el corazón debilitado en disputas constantes y superfluas, endurecido por la pasión de la traición venidera. Pero sintiendo, en todo momento, esa cercanía ineludible, esa pared asfixiante. Sin poder moverse ni para un lado ni para el otro; estático en tan incómoda posición.
Muerto en vida, o vivo pronto a la muerte, yaciendo sobre su costado, aletargado por la falta de fuerzas, la ausencia de aliento. En un sitio sin tiempo, un lugar sin espacio, desconocido e irreconocible. Con la agobiante presencia de esa pared infranqueable muy cerca del cuerpo, muy cerca.
Casi como si con la sola acción de estirar los dedos pudiera acariciársela, hasta la muerte misma.

10 comentarios:

Cal Viva dijo...

claustrofóbico texto, y de fluir "venenoso" también, pero imposible de pasar inadvertido. Me gustó, me movilizó.

serafin p g dijo...

hay veces que en nuestro pensar hay tantas paredes, que se entiende porque el cerebro tiene forma similar a la de un laberinto.
excelente texto josé!

Hatshepsut dijo...

La pared, es símbolo de nuestras propias limitaciones. Este personaje moribundo, esta circundado por una pared, imagino que le ha costado mucho relacionarse a lo largo de su vida. O encontrar aquello que le aliviara el alma. Procuremos, derribar nuestros propios muros.

Besos.

Me encanto. Es genial. No lo olvide.

Lau dijo...

cómo me gusta la palabra decadencia.


ya me voy a hacer un collage con esa palabra. ya.

contesté todo en mis blogs. sabelooooooooooo

dakota73 dijo...

Asi que se te da el asunto de los guiones...a ver sabido antes,Quisas te joda en un fururo no muy lejano..Me gusta el tono menor y a veces aumentado (como muchos acordes en el jazz)de tus textos . Seguí así hace falta esta música en palabras,abrazo.

La sonrisa de Hiperión dijo...

hasta la muerte misma... siempre estupendas tus letras.

saludos y un abrazo.

Esilleviana dijo...

sentir que una pared o limitación te impide continuar con tus planes, proyectos y deseos es como sentir de cerca la muerte.

Está muy bien escrito; me agradó esta lectura.

un abrazo

Sole dijo...

Extrañaba pegarme una vuelta, tan fantástico como siempre señor García, se lo digo de corazón con los mocos chorreando (PD: si bien es cierto que estoy resfriada de forma poderosa, no llegó a pasarme nada de eso, y sí, seguramente nunca le hubiera pasado si fuera varón).
El mejor de los éxitos, en cuanto tenga tiempo me voy a poner al día con los escritos no leídos.
Un abrazo de esos que hacen sonar las vértebras.

Espérame en Siberia dijo...

¿Te he dicho ya que admiro muchísimo tu manera de narrar?
¡Enhorabuena!


Mucha luz.

Thor_Maltes dijo...

Me gustó este texto, aunque el titulo me hizo pensar que hablaría de lo decandente de la sociedad. Pero no le resta merito.