Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
...
Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

lunes, 5 de octubre de 2009

Donde un hombre abandona su condición para convertirse en otra cosa y varios otros hechos afines a ello

Comenzó como un lunar o, por lo menos, eso creo. Lo cierto es que no le presté atención hasta que no fue un verdadero problema. Y, entonces, ya no había solución posible.
Estoy hablando de una mancha que apareció en mi piel. En la piel de mi espalda donde apenas podía verlo y debía limitarme a opiniones ajenas a mi persona. Por esto mismo creo que comenzó como un lunar, o algo sumamente diminuto que nadie notó hasta que se evidenció su extrañeza.
Cuando comenzó a crecer llamó la atención de todos. Primero fue un punto, luego un poco más grande. En dos meses ganó el tamaño de una pelota de golf.
Ningún médico sabía qué podía ser, si era benigno, maligno o, simplemente, era. Y como no me molestaba en lo más mínimo, apenas me preocupaba por él.
Del golf pasó al tenis, al softboll, al rugby y al básquet a un ritmo abrumador en su constancia, oscureciendo mi piel, dejándola como una pizarra.
Visité chamanes y parapsicólogos, a John Edward y otros charlatanes reconocidos; pero nadie se explicaba lo que aquello era.
Sabía lo que no era: no era cáncer, lepra, peste bubónica ni sífilis del golfo; mas desconocía su naturaleza, y esa cosa, esa mancha, continuaba creciendo como si nada en mi espalda.
Intenté la cirugía removedora pero, como un viejo tatuaje, la mancha impregnaba todas las capas de mi piel y allí se quedó.
Lo peor comenzó a los seis meses, cuando se extendió por mi cintura, mis genitales y mis piernas. Cada vez rápido, sin que crema, empasto ni bálsamo alguno sirviera para mitigarlo.
Usaba pantalones largos en pleno verano para que no me señalaran en la calle, pero la fama de mi predicamento era tanta que nada impedía que se rieran de mí a toda hora, en todo lugar.
Cuando llegó a mis brazos y toda la vieja fortuna familiar se había desvanecido en consultas y curas milagrosas ineficaces, comencé a resignarme, encerrándome durante meses en mi habitación, alimentándome apenas, viviendo los días como lánguidas sucesiones de nada.
Pensé en suicidarme, varias veces al día durante meses, pero mi resolución siempre flaqueaba.
Mi cuello no fue una frontera para aquella oscura mancha, uniforme y tersa, en que se transformaba mi cuerpo. Iluso si lo pensé.
Vi desaparecer los últimos vestigios de mi ser frente a un diminuto espejo.
La punta de la nariz y mis ojos fue lo último devorado. Un velo opaco y sin matices cubrió mi mundo el día en que me convertí en una simple sombra del hombre que pude haber sido en las promesas de mis padres.


13 comentarios:

SIL dijo...

SUBLIME, Dragón.
HOY, sin palabras !!
Te dejo un beso en las sombras y, admirada ...

Antonio dijo...

Muy bueno, Dragón. La mancha la estabas produciendo tú, los otros no podían detenerla, pero... a lo mejor tú, si hubieras tomado medidas, si hubieras sabido discernir la causa, si hubieras...
Todos llevamos manchas, al menos de las que yo me refiero.
Un saludo

andreita dijo...

:O

Ud dice que la oscuridad nos puede ganar así? Tan fácil?

"...Es solo una cuestión de actitud...", diría algún cantautor de renombre... y yo lo creo totalmente atinado.

A las sombras no hay que abrirles la puerta -consejo de mi padre fue siempre no hablar con desconocidos- y, de no tener opción, barrerlas para no volver a dejarlas entrar.

Besito, Dragón!

jota pe dijo...

-- en efecto, todo comienza como una sombra, por eso es necesario mirar de frente al sol hasta que su luz ilumine (y chamusque) nuestros sesos, las sombras ya no seran problema alguno, gracias Dragon!

malthus dijo...

Me puede el título..

como también la mancha.

pd: hay que dejar que los padres prometan por ellos, pues no está en su poder cumplir promesas ajenas.

oenlao dijo...

un lunar (o lo que fuese) con un hombre.

El Titán dijo...

Que buen texto!
Sos una aplanadora, así de simple...

La abuela frescotona dijo...

me recuerda a cierta "metamorfosis",las cargas que nuestros padres ponen en nuestro zurrón, suele ser mas pesada que nuestros ideales,suele ser la sombra que en algun momento nos devora- muy bueno, un abrazo

Dragon de Azucar dijo...

Sil: Gracias, cuidado con las sombras.

Antonio: No siempre se puede ser todo lo racional que deseamos, hay momentos en los que las situaciones nos superan.

Andreita: Puede ser que sea actitud. Pero por más que quieras lograrlo, nadie te asegura que vayas a lograrlo.

Jota Pe: El sol todo lo puede. Es verdad.

Malthus: La mancha es el título, y los padres los culpables. No hay dudas al respecto.

Oenlao: Un lunar poderso, si.

Titán: Gracias, sigo esperando novedades tuyas.

Abuela Frescotona: Ésta historia no estará basada en hechos reales, pero si en experiencias similares. Nunca hay que creer demasiado en nada, ese es mi lema.

Saludos

paula dijo...

No sé cómo llegué hasta acá.
Me gusta mucho lo que hacés.
Las manchas toman formas inexplicables a veces y se extienden sin que uno pueda encauzarlas...macanas genéticas, fidelidades absurdas...
En fin, saludos y gracias

Anónimo dijo...

Buenisïmo, me impacto este cuento¡pensas publicar? cuando? suerte,y hasta siempre.

Dragon de Azucar dijo...

Paula: Muchas gracias por pasar. Tampoco sé cómo habrás llegado, pero supongo que el azar tuvo mucho que ver en ellos. Nos leemos.

Anónimo: Gracias. Es posible que sí, que en el 2010 aparezca un libro con mi nombre.

Saludos

Anónimo dijo...

gua! sin palabras... me encanto