Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
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sábado, 11 de julio de 2009

DAK

Las explosiones resonaban alrededor de su cabeza, por todas partes, imposible de negar.
Hans, con el fusil inutilizado, el uniforme cubierto de sangre y arena y la cabeza tan despejada como siempre, veía a los Panzers avanzar, lenta pero decididamente hacia el este, entre la arena y el sol.


Cuando todo acabe me iré a Tombuctú, pensaba. El calor aquí es insoportable, y tanta arena comienza a afectarme.
Pasó junto a varios soldados ingleses muertos, aprovechó para cambiar de arma al tiempo que se repetían las órdenes: Avanzar, avanzar, y avanzar. Hacia Gazala, hacia oriente.
¿Cuán lejos estaremos de Tombuctú? ¿Llegaré caminando? No, mejor en barco, un navío inglés directo hacia el sur. De seguro allí no hace tanto calor.
El Panzer que avanzaba junto a él se detuvo, pero Hans, ensimismado en sus pensamientos, no lo notó; continuó caminando internándose, sin saberlo, en el campo minado por los ingleses…



12 comentarios:

Sofi ♪♫ dijo...

"La conversaciones entre hermanos solo sirven para darse cuenta de cómo uno de ellos tiene mil quinietas actividades para un mismo día mientras el otro apenas pasa el rato."


Jajaa muy buena observación! Por ahí también sirven para ver qué tipo de actividades y "no-actividades" disfruta cada uno...

:)
Saludos :)

Pazchi dijo...

Con los años los juegos cambian...

Aunque no hay que parar de jugar...

Suerte

Pazchi =)

¿Lesbiana? dijo...

Una vez fui a una juguetería y librería y pedi un acrílico rojo y una bolsa de soldaditos de plástico. El tipo me dijo "¿Vas a hacer una guerra?"

Patto dijo...

Es como una postal de guerra,

muy bueno!

Sílice dijo...

Me gusta como te defines..."el que se pasa el día leyendo y escribiendo sin hacer nada más productivo..."
A mí me parece que no hay nada más productivo para vivir la vida que pasarse el día leyendo y escribiendo sin más...
Me encantaría tener las "narices" suficientes para poder hacerlo. Así que te admiro por eso y por lo que escribes.
Un saludo.

Inma

mikkonoss dijo...

Vaya que Hans era distraído. Vaya sitio para distraerse...

malthus dijo...

Un grande Hans, llegó a Tombuctú antes de lo que pensaba.

Manco Cretino dijo...

Upss...!
¿Y qué fue de los pedazos de Hans?
Pequeña historia de una gigantesca guerra que absorvió miles de vidas, donde el bando es inexistente entre los muertos: todos unidos en el frío eterno.
Si no lo has hecho, leé el capítulo del recordado "Ernie Pike" de Oesterheld "Enterradores"... Nada que ver con lo que posteaste, pero viene a cuento de esto que recién te decía.
Tu relato es de calidad, Dragón.
Elogia... Manco Cretino

Geraldine dijo...

ahhh...la felicidad de los pequeños juguetes, la de los mas simples que tientan a la imaginación....

Barbie Murano dijo...

me encantan los relatos bélicos, Dragón, muy bueno. Yo también tengo ganas de ir a Tumbuctu, quisiera haber sido un tuareg y viajar por el desierto pero el destino me hizo paseaperros.
saludos!!!

Lucas L. Aime dijo...

perfectas las fotitos

Dragon de Azucar dijo...

Sofi: También, pero siempre alguien queda decepcionado, aunque no lo diga.

Pazchi: Si dejamos de jugar perdemos la ilusión.

¿Lesbiana?: Si, la imaginación de los vendedores de juguetes no es muy buena que digamos.

Patto: Era la idea, espero que me haya salido mejor que Valkirya.

Silice: A mi también me encanta dedicar mi día a eso, por eso mismo lo marqué como algo que alguien más ve como negativo.

Mikkonoss: Pensaba en sus 15 días de vacaciones...

Malthus: Ese es lo bueno de los deseos, se cumplen rápido.

Manco Cretino: Voy a buscar esa historia para ver de qué trata. Los trozos de Hans se perdieron en el firmamento.

Geraldine: Es lo bueno de la imaginación, lo más pequeño la dispara.

Barbie: ¿Paseaperros en el desierto de las ciudades? Porque para mi la ciudad es una nueve raza de desiertos, uno que siempre esta lleno de gente pero igual se ve vacío.

Lucas Aime: Gracias

Saludos